El ataque de pánico
20 Enero 2009
El “ataque de pánico” o trastorno de ansiedad es un cuadro que inicia repentinamente, con incremento de la intensidad de los síntomas en los primeros minutos, una duración breve ( de 10 a 30 minutos; rara vez más de una hora) y un final espontáneo. Suelen comenzar inesperadamente, sin un desencadenante inmediato y pueden ser seguidas de un estado de cansancio o bien de ansiedad flotante que puede durar horas o días. La crisis consiste en síntomas muy variados y a la vez un miedo sobrecogedor con la sensación de que este estado no podrá ser superado.
En el diagnóstico, es necesario diferenciar si se trata de una respuesta emocional normal ante algún acontecimiento vital reciente o si se trata más bien de una ansiedad desproporcionada como respuesta a situaciones vividas como amenazadoras, con una intensidad y persistencia en el tiempo que alteran la vida cotidiana del paciente.
Si se identifica un ataque de pánico (o trastorno de ansiedad), en primer lugar se debe determinar si existe alguna condición médica asociada que sea conocida causante de ansiedad, como ser la toma de fármacos o drogas de uso legal o ilegal que tome el paciente o haya dejado de tomar, en la semana previa al inicio del cuadro.
Los síntomas que caracterizan un ataque de pánico a nivel orgánico son: palpitaciones, taquicardia, arritmia, escalofríos, temblores o sacudidas, ataques de oleadas de sudor, sequedad de boca, dificultad para respirar, sensación de ahogo, vértigo, dolor o malestar en pecho, náuseas o malestar abdominal, oleadas de calor o escalofríos, adormecimiento o sensación de hormigueo.
A nivel psíquico puede aparecer irritabilidad, perdida del control, la sensación de sentirse fuera de la situación, de perder el conocimiento o el miedo a morir.
En este cuadro se intensifica el aislamiento y la dificultad del paciente para realizar sus tareas laborales y sociales, sintiendo siempre el temor a que cualquier circunstancia desencadene una crisis de pánico.
Recurrir a una consulta especializada es la forma eficaz de enfrentarse a la problemática que se padece y lograr revertir los síntomas mediante el trabajo psicoterapéutico.
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